Sunday, September 21, 2008

Lunch of the Week... en septiembre

La verdad es que sí: es que son más buenoooooos... (¡qué monos! diría una conocida C4): un chileno, un portugués... y Sergio, que es inclasificable (y además no se quedaría satisfecho con ninguna clasificación). Y justo debajo, el que probablemente fuera el LOW más numeroso de todos: un éxito de crítica y público, y muchos muchos chilenitos correteando por todos lados.

Pero es que hay unos cuantos testimonios gráficos más. Tenemos de todo: luengas barbas... y hasta rastas, jajaja, recién saliditas de África... Por otro lado fijaos cómo en algunas fotos a Sergi le vencen los rubores, y no tiene más remedio que mirar para abajo... Y no podía faltar una fotillo a la salida del Balthazar. Lástima que no salga al encargado (¿quizá le estaba explicando a Claudia el asunto de la importación/exportación de hortalizas? Noooooo, que ella sí está en la foto, jajaja...)Y aquí un foto-montaje-collage que me ha dado por hacer, para vuestro goce o perturbación visual... (y quizá para un Show'n'Tell en Operations, ¿eh, Sotobigger?...).

Sunday, September 7, 2008

Fractila vuelve, aunque sin él no es lo mismo

Comienza la temporada, y Fractila Crítica (o Critical Fractile, allende fronteras) no se queda cruzada de brazos. Primer ensayo serio, aunque debemos reconocer que notábamos un gran vacío a nuestro alrededor, que ni siquiera la supermegahiperGibson de Mario era capaz de llenar... nos faltaba el gran Dot. Pese a ello, había que intentar hacer las cosas como a él le hubieran gustado, es decir, ensayando con profesionalidad, y eso no nos iba a faltar.

De todos modos, en este post me he propuesto mostrar un poco el interior de la tienda (o trastienda, o backoffice, o lo que tú quieras, vamos). Así, aprovechando que diversas torpezas de Mario nos dejaron encerrados en el ascensor, aproveché para que podáis ver un poco el ambiente estilo Cambridge que se respira en el lugar. Con todos vosotros, FC-1:
Más fotos de los interiores del local...
Antes de pasar al reportaje en exclusiva del matrimonio Berti-Gibson, alguna otra cosilla de los demás componentes del grupo:
Ahora, ya sí, con todos ustedes, la pareja más famosa del los últimos Woodstock Music and Art Fairs... Mario y ¡¡¡ELLA!!!
Y ya recogiendo los bártulos para salir del lugar, de nuevo pisando tierra después de nuestro sueño de tres horas:
Esta es la única foto en la que realmente conseguimos estar los cuatro, gracias a MoviStar (o lo que sea que tenga contratado Mario).
Bueno, espero que os haya gustado el breve despliegue fotográfico. Realmente había que cortar la retahíla de estupideces que venía contando en las últimas entradas, y espero haberlo conseguido. Sobre todo los protagonistas agradecerán las fotos, y más que ninguno Mario, al que había prometido que sacaría una foto decente suya en el blog...

Saturday, September 6, 2008

Felicidades: el meta-post

Bueno, al igual que existe el meta-cine, la meta-física, el meta-tarsiano o la meta-lleta, este va a ser el primer meta-post de este blog, es decir, la primera entrada cuyo único tema va a ser el propio blog. Y es que el acontecimiento se lo merece: ¡ni más ni menos que un año en funcionamiento!Pero tampoco os creáis que voy a decir gran cosa. Aparte de sacar el típico dibujo estúpido que muestra que estamos celebrando un aniversario (en este caso he invitado a Mafalda para que no sea tan tonto), mi único propósito realmente es el de hacer una selección de las que yo considero que han sido las mejores entradas del blog, para así facilitar su lectura a los dos o tres lectores (si llega) que aún sigan conmigo. Como toda selección, seguro que no es perfecta (típico comentario...), así que no le hagáis ni caso. Si a-caso os podría servir si anduviérais con muuuuuucho tiempo libre y en alguno de los posts seleccionados hiciérais agua... Entonces, sí que sí, deberíais cerrar esto y pillar una buena novela...

The best of The Longest Day:
  1. Llegada accidentada a Barcelona... ¡bonita leche! Ayudará a entender parte de mi problema:
  2. Más sobre el tráfico; ahora intimo con la Guardia Urbana: lo importante es hacer nuevos amigos
  3. Movilización hormonal en L'Hospitalet con los primeros ensayos de Fractila
  4. El conciertazo durante el Thanksgiving: gran entrada, gran ambiente... ¡grande, Dimitri!
  5. Ideas geniales para entrar con mal pie en un trabajo nuevo, y que además triunfan... todo con mi testimonio personal
  6. Mentes ingenuas y armarios infectos, o armarios ingenuos y mentes infectas, lo que prefieras
  7. Ocean's Twelve y la Operación Terrasa: no hay nada como robar obras de arte, y perderse con ellas
  8. Lo que dan de sí unas llaves, especialmente si el dueño está en otro continente

En fin, quizá se salve alguna otra cosilla, pero creo que una selección de 10 es más que suficiente como para celebrar un cumple. Y ya se sabe, sobre gustos... Vamos, que si no te gusta nada, estás en tu derecho. Ánimo con la vuelta al cole.

Thursday, September 4, 2008

El Gran Brown Dispatcher & The Lord of the Keys

Soy bien consciente de que es la segunda vez en muy poco tiempo que utilizo una subordinada conjuntiva para dar título a una entrada, y de las consecuencias que de ello se derivan: básicamente, ninguna. Pero lo he hecho-pecho con el propósito de enlazar de alguna manera ambos posts, ya que sus protagonistas son los mismos. Sólo cambian los apodos, y el orden en el que aparecen en el título: ahora la Boca de Saulón (entonces quedamos en que ése era yo, ego, o sea, mí) se ha convertido en The Lord of the Keys, y el Señor de los Armarios en el Gran Brown Dispatcher (el GBD a partir de aquí, que si no es un rollo). Otra manera de relacionarlos es la sutilérrima referencia, que todos habréis captado, al libro de J.R.R.Q.J.T.F.K.L.N.R Tolkien que aparece en ambos casos. Pero en este triste relato que, como bien decía el poeta Platini en sus famosos versos:
supera con creces la imaginación más enmarronadora
de cualquier gerente de una gran consultora
Saulo y mí compartiremos el podio con un nuevo papel superestelar: Paul, otro IESE venido de la bienhechora Irlanda, si bien por su aspecto podría ser perfectamente la mano derecha de William Wallace.

Todo comienza el día en el que acepté el marrón. Y es que no se veía tan marrón ese día. Era un día más bien amarillo, con el típico bochorno de un bochornoso día en el verano barcelonés. No recuerdo si fue por teléfono, por email o cara a cara, pero de alguna manera acepté custodiar las llaves del piso de Diego hasta que él llegara de su Internship en Norecuerdodónde. Hasta entonces habían estado en poder del GBD, pero éste último y su señora (que nada tuvo que ver en este entuerto) partían de Barcelona en dirección Madrid-Chicago, y lógicamente a alguien tenían que dejarle las llaves porque, otherwise, el marrón (en este caso para Diego) hubiera sido bastante mayor. Y ese alguien, ahora investido con el título de The Lord of the Keys (y la baronía de Eat Browningham), soy lógicamente yo. Acepté de buen grado: ¿qué mal podía hacerme la custodia de unas simples llaves? Además, hacer un favor al GBD es uno de mis deportes favoritos, jejeje.

Pero me equivoqué. Al GBD le moló eso de soltar lastre, de tal manera que el día en que quedamos a comer para despedirnos, además de enseñarme cómo llevaba el coche tuneado al más puro estilo Paso-del-Estrecho (es decir, petao de bártulos hasta arriba), me dejó de recuerdo otras llaves... Curiosas llaves, con la siguiente inscripción:

Unas Llaves para dominarlos a todos.
Unas Llaves para encontrarlos.
Unas Llaves para atraerlos a todos,
y atarlos a las tinieblas
Vaya, vaya... En fin, bueno, pues venga, otras más. ¿Estas de quién son? Pregunté. De Panchito (mejor ocultar el verdadero nombre, jejeje). Pues nada, al zurrón con ellas. Buen viaje, GBD; buen viaje Carla... Ojo con la conducción, ¿eh? Y así, de una manera tan simple, sin micros ni cámaras, se cerró el traspaso de aquel Objeto... que enseguida comenzaría a dar muestras de su poder mágico. Se suponía que yo únicamente debía guardarlas hasta que Panchito, que creo que estaba de viaje en plan Willy Fog por ahí por el mundo, viniera a por ellas. Ingenuo de mí... Pronto caería en la cuenta de mi error. Tan pronto como que pocos días después recibí el siguiente mail, que transcribo íntegramente:

From: Panchito
Sent: Tue 9/2/2008 18:34
To: E.
Subject: RE: Your own apartment 600 Euro (September)

E.,

I found the keys. Give Gonzalo a call at +34 6-- --- ---. You can pick up the keys and check out the place. If you like it, keep the keys and move in whenever. If not, please return the keys to Gonzalo so someone else can look at it tomorrow.

I will try to give you a call shortly.

best,
Panchito

Bueno, yo sólo estaba en copia de esta fantástica conversación, en la que Panchito le cuenta a una tal E. que por fin ha encontrado las llaves de su apartamento, que las tiene Gonzalo (o sea, mí). Le da mi móvil, por supuesto, y le dice que quede conmigo para recoger las llaves y que, en caso de no gustarle el apartamento, quede conmigo de nuevo para devolvérmelas y que así otra persona pueda iniciar el proceso. A todo esto, Gonzalo no sabe quién es Panchito, ni por supuesto quién es E., ni dónde coño está el dichoso piso..., pero esto se pone interesante.
A E. no debió gustarle demasiado la oferta, porque al día siguiente Panchito me mandó un segundo cliente. En este segundo en-cargo al menos ya aparecía mi nombre asociado a un cargo: Panchito me ha nombrado keeper of the keys (aunque yo preferiré seguir con el tolkieniano Lord of the...):

Paul,

If you want the place for September it's yours. Since you will be up well before me tomorrow give Gonzalo a call at +34 6-- --- --- (cc'd above). He is keeper of the keys. Check it out and if you like it you can move in tomorrow.... if that's soon enough.

Just understand that for 600 Euro it is a small place.
Meaning one room studio or as they say in real estate it's "cute".

Will call to see how it went tomorrow.

¡Venga! Otra vez mi móvil... ¿y por qué no lo publica en el BOE? Pero esta vez sí conocía al cliente: ¡bienvenido Paul, a nuestro relato épico! Paul y yo hemos coincidido en el tercer trimestre en el equipo A9. Por eso rápidamente le envié un correo invitándole al LOW (Lunch of the Week, por si no lo recordabas) que tendría lugar al día siguiente, pensando en aprovechar y deshacerme definitivamente de las llaves. Sin embargo me contestó diciéndome que iba a pasarse todo ese día buscando piso, y que le sería imposible quedar a comer. ¡Toma! Eso ya lo sé, pensé yo. ¡Un momento! Quizá no sabe que el Gonzalo del que habla Panchito soy yo, y por eso... No, no puede ser tan... o sea, habrá visto la dirección y sabe que soy yo, pero aun así no podrá quedar. Por si acaso al día siguiente metí las llaves en el bolsillo. Estaban frías, y la inscripción prácticamente había desaparecido... Pesaban bastante, o eso me pareció.
Llego el día D, y con él el LOW (ya contaré, hay fotos wapas wapas). Como no podía ser de otra forma, en plena comida me sonó el móvil: Hello! Gonsalo? Era Paul, inconfundible. Típica conversación de ¡Ah! ¿Pero, eras tú? y entonces algo así como si lo llego a saber y todo eso, que no lleva a nada más que a darse cabezazos contra la pared. Siendo otro le hubiera mandado a mi casa a por las llaves a la hora en que yo desembarcara del curro, pero a Paul... Paul, where are you right now? En fin, que quedamos a la salida de mi trabajo, sí, pero por donde él estaba, en Plaça Catalunya, que en el fondo no me pillaba tan mal. Pero eso no era nada, lo mejor estaba por llegar.
Al salir de Highgrowth, cogí la moto y bajé Balmes a toda máquina para llegar a la cita. Según me acercaba a mi Destino, el peso de las llaves se me hacía más y más insoportable... Habíamos quedado en la parada del Bicing que hay en el lado de la plaza más lejano al mar. Le distinguí enseguida en el lugar indicado y es que, como os dije al principio, un poco de pintura azul en la cara bastarían para hacerle el compañero ideal de fatigas del héroe escocés. Abrazos, What's up, Paul? How was your summer? etc., etc., etc. Me presentó a una amiga suya paulaca, o sea, de Polonia, y sin disolución de inconformidad dimos comienzo al Solemne Acto Académico de la Entrega de Llaves:
Como se ve en la foto, tenía el corazón encogido, y las lágrimas resbalaban por mi cara. Parecía que las llaves pesaran una tonelada, y la voluntad se negaba, ahora que podía a deshacerse del huerto mayúsculo que el GBD me había pasado, a cedérselas a Paul. Pero bueno, se las dí. Punto y... jajaja, seguido. Sí, señores, seguido... que esto no se acabó aquí. Lo que sigue es todavía peor (por cierto, es la primera vez que sale mi moto en el blog: es la que aparece en primer plano; Eulalia, lectores; lectores, Eulalia) (por cierto 2, ¡toma turista desprevenido que contraté para la foto, ¿eh?!).
So, Gonsalo, ¿sabes la dirección del piso?
me pregunta Paul. NPI, tío, ni idea; imagino que tú lo sabrás, ¿no? Pues no, no tenía ni pajolera idea tampoco. Alucinante. Teníamos las llaves de un piso que no sabíamos dónde estaba. Ok, pues nada, somos gente con recursos. Lo más fácil será llamar al culpable de todo esto, al GBD... lo sentimos, el móvil al que llama... Odio a esa tipa, de veras. Nada, no problem, baby, llamamos a su mujer: lo sentimos, el móvil al que llama... Jo-der, ya podían turnarse para apagar el móvil. Esto se complicaba por momentos. ¿Y Panchito? Paul, what if you call Panchito? La respuesta de Paul me recordó que este tío estaba en ese momento en algún punto entre USA y Colombia, con lo cual no sería fácil dar con él. Pues nada, menuda M. Veamos, ¿quién puede saber dónde está ese maldito piso? Paul sugirió que quizá P. pudiera saberlo (quizá sea prudente no dar más datos de las posibles personas que conocen el piso de Panchito), pero lógicamente Murphy lo tenía todo previsto, y ninguno de los dos teníamos el teléfono de P.
Pero el espíritu de Jack Bauer me invadió, y comencé a imaginar soluciones a toda leche: llamaremos a Mary Sotobigger, que tiene los teléfonos de los 6000 millones de habitantes del planeta Tierra. Dicho y hecho. Pero lo mejor es que ella sabía ¡dónde estaba el piso! Bueno, no exactamente, sé más o menos la zona... Se lo comenté a Paul, y decididamente no le moló lo de probar las llaves en un rango de 30 portales y en unas 40 puertas por portal, por lo que decidimos que mejor nos diera el teléfono de P. ¡Nooooo!, Mary debe tener todos menos justo el de P. No pasa nada, Gonzalo, lo miro en la web del IESE, que tengo aquí el ordenador. Perfecto: finalmente conseguimos el número de teléfono, llamamos y ¿qué pensáis que fue lo que escuchamos? Lo sentimos, el móvil al que llama... Sí, esa odiosa mujer otra vez. La verdad es que ya no podía más. No era mi piso. No eran mis llaves. ¡No era siquiera mi gestión...! Pero en ese momento sonó mi móvil. ¡Aha! Seguro que era el GBD o Carla, que han visto la perdida de antes. Pero no, no salía ningún número, solo decía Call. ¿Quién sería? Descolgué. ¿Sí? Una voz, al otro lado, me dijo ¿Hola? ¿Gonsalo? No se entendía muy bien, pero en cualquier caso no tenía ni idea de quién era. ¿Quién es? Y la contestación, que me dejó patidifuso: Soy PANCHITO.
Después de esto no sé cómo hay gente que sigue sin creer en los milagros. Este tío volaría en algún momento para Colombia pero ahora, justo ahora, me llamaba para ver qué tal me iba con sus llaves. Debía llamar por Skype, y por eso se escuchaba tan mal y no salía el número. Podía haberle dicho dónde pensaba introducirle las llaves cuando le conociera, pero la verdad es que me alegré tanto que casi le di un abrazo cibernético (debió fliparlo). Le pedí por favor que nos contara a su cliente y a su amo de llaves dónde estaba el jodido apartamento que trataba de alquilar porque ¡vamos!, tampoco hace falta un curso de Márketing para darse cuenta de que este es un dato necesario en este tipo de transacciones. Me lo intentaba explicar en inglés, y la verdad es que no entendía nada. Casi me echo a llorar: no podía ser, teníamos a Panchito y estábamos a punto de perderlo por mi culpa. Entonces caí en la cuenta de que también tenía a Paul Wallace a mi lado: pero tío, pilla tú el phone, que seguro que le entiendes much better que yo. Y así fue.
Sí, estimados oyentes. Por fin conseguimos la dirección dichosa. La verdad es que, después de la aventura que acabábamos de vivir, nos costaba despedirnos; a Paul, a su amiga paulaca y a mí. Paul me ha prometido que se apuntará al próximo LOW, el miércoles que viene. Así podrá dar su versión de los hechos... Y ya sabéis, si véis que el GBD se acerca con unas llaves... run away!!!

Tuesday, September 2, 2008

El evento del verano...

No todo en la vida es el IESE. Me acaba de llegar vía email una foto con la que enseguida me he emocionado... Sé perfectamente que con este inciso interrumpo una sucesiva sucesión de entradas con muchos quilates de especulación filosófica (aunque para entradas con quilates, algunas de la foto no estan mal, jejeje, nada mal), pero me parece que merece la pena este breve receso.

Se trata de una instantánea tomada durante la cena-celebración aneja (atachada, en lenguaje actual) a la boda de Matías y Teresa. La boda tuvo lugar un Sábado -lógico, ya que era con una Sádaba- a principios de Agosto, pero hasta ahora no había recibido ningún testimonio pictórico del evento. En la foto aparece Matías saludándonos a Mariano y a mí durante la típica ronda intermesas.La verdad es que me lo pasé en grande. La ceremonia fue muy bonita, en S. Fermín de los Navarrensis, si bien como a los caballeros no nos daban abanico lo cierto es que se me destiñó hasta la corbata... pero bien. Ahí ya empecé a comprobar que el ambiente iba a ser esencialmente ólmico, lo cual era muy ilusionante: Mariano, Manadix, Ángel, Alberto, Jaime, JGB, Eduardo, Guerrero, Iza, Utxa, Marzo, Álvaro... con o sin respectivas. Ok, ok, vale: es cierto que algunos no son ólmicos en sentido estricto, pero en realidad lo son, y ellos lo saben.

Bien, bien. La ceremonia, oficiada por D. Ful (¡qué fuerte!, todo se quedaba en clase), fenomenal. Acto seguido, al Palacio de Aldovea, que queda más o menos donde McCain le dijo a Obama ¡te quiero! por vez primera... ahí por Torrejoz de Ardoz (de Estómago). Era un guiño a algunos de los presentes (los últimos de la lista anterior...). Bueno, a todo esto hasta ultimísima hora no sabía si yo iba a tener sitio en la cena, porque claro, uno confirma el día antes y lógicamente pasan estas cosas. De hecho, iba con la idea de que no iría a la cena... peroooo... el azar es capricornio, y yo acuario, y al final sí tuve sitio.

La cena fue agradabilísima. Si tuviera que elegir mi cielo, pediría algo parecido... Y no fueron los manjares (realmente exquisitos), ni la bebida (fantástica), ni el clima (delicioso)... sino que fue... sencillamente la compañía. Perfecta. Fijaos: un grupo de ocho personas pidiéndome que hable: ¡habla! Cuenta más cosas, por favor... Maravilloso, son las palabras que más feliz me hacen. No sé si están locos de atar, o si resulta que padecen una sordera galopante... no sé, pero para mí fue increíble. Hablé... como si no lo hubiera hecho nunca antes, ni fuera a poder hacerlo después. Y me pedían más los tíos... Ya digo, ¡el cielo! Yo intentaba hacerles hablar a ellos... cada cierto tiempo... Cada hora, más o menos, lo intentaba... un poquito... un poquitín al menos... vamos, que ellos quizá no se dieran cuenta, jejeje, pero es que ya me daba vergüenza; pero no, querían más. ¡Qué gente más buena! ¡Qué bien disimulaban! ¡Lo que pude disfrutar! Desde aquí todo mi agradecimiento: no sé si mi cielo será así, pero desde luego puedo asegurar que ellos se ganaron el suyo.

Cuando ya me sacié hasta el hartazgo del uso de la palabra, comenzó la típico y deliciosa conversación ólmica, en la cual rajas a muerte, pero con estilo. Si fuera por Mariano, Ángel, Eduardo, Alberto y yo, quizá hubiéramos teñido los manteles de sangre, pero ahí estaban las señoras de Fernández, Alonso, Manada y Casado (señora de Casado, jejejeje, que no de soltero...) para poner paz, y de paso para pedirme que diera más detalles sobre cualquier tontería del IESE que hubiera contado antes. Y ná, vuelta a empezar mi festín verborreico particular...

Bueno, fue una noche memorable, digna de tan importante evento... Sólo una sombra digna de reseñarse: no pudo estar López Monje (LMmale, ya que sí estuvo LMfemale)... y mucho le echamos de menos... Pero nos resarciremos... en diciembre, ¿no?

Friday, August 29, 2008

Más evidencias de una crisis

Hace unos días ya profundizamos en este tema, ¿os acordáis? Sí, vaya, cuando mademoiselle Vaquer nos hizo caer en la cuenta de cómo el precio de los helados de La Sirena reflejaba mejor que cualquier otro índice el aumento galopante de la inflación y, por ende, la crisis económica que nos atenaza. Tanto es así, que se oyen voces en los altos círculos económicos (e intelectuales en general) que comentan la conveniencia de rebautizar de inmediato el S&P 500 (Standard & Poor's 500) y llamarlo La Sirena & Mallorca's 500 (LS&M 500), por las razones anteriormente apuntadas, y alguna más.

Pero bueno, hoy quería mostraros otra preocupante prueba del avance de la crisis, que no ha pasado desapercibida a unos ojos atentos y experimentados como los míos (todo lo anterior era sólo una pequeña introducción, que se me ha ido en extensión y tonterías sólo porque acabo de recibir un mail de su protagonista, que se ha encargado en el mismo de recordar la anécdota). Pues bien, el otro día entré en el edificio de oficinas en el que trabajo, en la ya archiconocida calle Tuset (con todas las eses que te apetezcan) y ¿qué me encuentro en la portería? Una provisión de cierto material, digamos, de activos fijos (y muy fijos, más vale) que no dejaba lugar a dudas de que la empresa que lo encargaba... sentía miedo. No sé qué opinión le merece a ustedes esto, pero yo lo vi claro: alguien se preparaba para presentarse a concurso (para suspender pagos, vamos)... No he investigado en las droguerías y demás comercios asimilados de la zona por pedidos llamativamente anormales de materiales complementarios a los de la foto (en este caso, sí que sí, activos circulantes, más vale también), pero creo que sería entrar en un terreno francamente resbaladizo, e innecesario además: estamos en crisis, y a las pruebas me remito. Una imagen vale más que cien pájaros volando.

Nota: no os cuento el flipamiento del portero ante mi insistencia en hacer la foto que os he subido aquí... Simplemente deciros que no me quería dejar... Como no tengo carné de prensa (aunque sí de gallina, contemplando semejante espectáculo), le tuve que explicar que se trataba de un informe para una importante agencia gubernamental... Jo con el tío, ¡qué pesao!

Saturday, August 23, 2008

Operación Terrassa: por fin emulo a Jack

Antes de nada, me gustaría que le echaseis un vistazo a la siguiente fotografía, ya que el mamotreto que aparece en el centro de la misma será protagonista durante buena parte de aburridas líneas que os esperan: Oye Gonzalo, aprovechando que estás de vacaciones, ¿puedes hacerme un favor y ayudarme en una cosa del trabajo? Mi mente, que para estas cosas trabaja rápido, añadió las palabras que Joan no había pronunciado pero que se dan por supuesto en estos casos, de tal manera que la frase real fue algo así como: oye Gonzalo, aprovechando que estás de vacaciones, y que no estás haciendo absolutamente nada ¿puedes hacerme un favor y así dejas de perder el tiempo como un condenado?

El encargo era sencillo. Joan es un prestigiosísimo arquitecto barcelonés, y entre sus trabajos está el de project manager de un ricachón inglés que se está constuyendo una choza de 10 millones de euros (esto sí que es una solución habitacional) en el Paseo de Gracia. Pues bien, nuestro bárbaro british está disgustado con un par de muescas que han aparecido en las doradas volutas de yeso del espejo de uno de los baños de invitados. El espejo, que debió esculpir la prima de Dalí, está valorado en unos 15.000€ de nada, con lo que Joan estaba bastante interesado en evitar nuevas muescas, no vaya a ser que luego éstas le aparezcan a él en la cara, jejeje, y por eso nos pidió a Gonzalo Bourne y a mí que si le podíamos echar una mano, en lugar de acudir a los típicos transportistas, que se caracterizan precisamente por su delicadeza con el mobiliario. Bueno, allá vamos, ¿no? Por Joan, lo que haga falta.

Y aquí aparece en escena la fragoneta de la foto, y es que para evitar el más mínimo roce, Joan alquiló una furgo en la que cupieran unos 200 espejos como ese, repartidos por el suelo sin tocarse (exagero, pero sólo un pelín). Nos fuimos con ella a Paseo de Gracia, y por una vez me pude sentir como Dani Ocean robando tesoros artísticos en una mansión de Amsterdan, jejeje. Eso sí, cero muescas durante la extracción. Y de ahí, rumbo Terrassa, ya que la primera fase de la restauración la iba a llevar a cabo la abuela de Joan, experta en esas lides, y que tiene el taller en esa ciudad del Vallès Occidental.

Después de pagar 13 ó 14 peajes, y conduciendo a una media de 20 km/h para no dañar el espejo, llegamos por fin a Terrassa. Creo que no se construyó ese lugar pensando precisamente en furgonetas como la que llevábamos. Pero bueno, conducía Joan, y ya se ocupaba él de evitarle roces también a la furgo, que era de alquiler. ¡Vaya callejas! En fin, después de dar vueltas por una telaraña de intrincadas callejuelas, llegamos a la casa de los abuelos de Joan. ¡El espejo de Galadriel había llegado a su destino sano y salvo! Dejamos la furgo en medio de la calle, con todo abierto, ya que seis manos eran pocas para evitar el más mínimo percance hasta llegar al taller. Cuando me dí cuenta de que la furgo estaba en cueros, bajé corriendo a cerrarla. Entonces vi que ya había un par de coches haciendo cola detrás. Jejeje, les miré con la mejor de mis sonrisas, cerré todas las puertas, puse cara de lástima que yo no tengo las llaves, ¿verdad? y me fui tan rápido como había venido a decírselo a Joan. Otra vez a la carrera, bajé esta vez sí con las llaves, y la indicación de echar la furgo a un lado para dejar paso a los coches. Para evitar atentados contra mi persona, iba con las llaves por delante, para que todos vieran que ahora, sí que sí, podía aportar soluciones. La verdad es que cuando me subí en el mostrenco ese, no las tenía yo todas conmigo sobre la posibilidad de que algo más que la furgo cupiera en la calle, a no ser que la aparcara en la sala de estar de la casa de algún vecino. Pero al arrancar y subirme en la acera confirme todas mis sospechas. ¿Cómo c. pretendía Joan que la echara a un lado? Ahora, con un poco de suerte, pasaba una scooter, si eso. Es curioso, los coches seguían sin pitar... quizá estaban ocupados montando los cargadores de los Kalashnikov. Bueno, en cualquier caso era mejor no tentar la suerte ni poner a prueba la paciencia de los vecinos del lugar. Quité el freno de mano, pisé el acelerador, y saqué el tanque de allí. Total... doy la vuelta a la manzana y punto.

Es curioso. Como una tragedia shakesperiana en la cual los protagonistas se ven abocados a un destino aciago al cual no pueden sobreponerse... a mí las señales de tráfico no me dejaban nunca dar la vuelta a la manzana. Vamos, más que una manzana, era como un racimo de uvas, pero luego enganchaba con la vid y me iba a otra rama... Vamos, ni p. idea de donde estaba, y no habían pasado ni dos minutos. Hombre, ¡por fin!, aquí me dejan girar a la izquierda... Pero, tras llevarme un par de bordillos, otra amigable señal me obligaba a... bueno, a irme al quinto pino, vamos. Mira, lo mejor es pararse y llamar a Joan y a Gonzalo, y aclararnos, ya que aún no debo estar muy lejos. Mejor parar ahora que la furgo seguía entera. Dicho y hecho. Saco mi móvil, marco el número de Joan, y espero... ¡Tío, porfa cógelo! En ese momento, suena un móvil en la furgo. ¿A quién estarán llamando? ¿De quién es este cacharro? Un móvil en la guantera sonaba sin parar. Lo saco y miro quién llama... Como era de esperar, el que llamaba era yo... O sea, era el móvil de Joan olvidado en la furgo. Cojonudo. Bueno, pues llamaría a Gonzalo, aunque eso sí que era misión imposible, ya que todavía estamos investigando para qué usa un móvil que siempre se deja en su cuarto. Probé un par de veces, pero que si quieres arroz Catalina: dos más para su colección de llamadas perdidas (llegará al Record Guiness, ya veréis).

Bien... piensa Jack...
Pensé que lo mejor era volver a intentarlo por medio de la fuerza bruta, por lo que sin darle más vueltas arranqué y me dispuse a poner a prueba tanto mi sentido de la orientación como al diabólico concejal de urbanismo de Terrassa. ¡Tú o yo! Uno de los dos sobramos en este pueblo, forastero... Pero lo increíble es que tras haber arrasado tan solo un par de aceras llegué a una plaza conocida: ¡La estación! Por ahí habíamos pasado antes. Y recordaba también, por el comentario de alguien, el nombre del callejón que habíamos tomado: Carrer del Nord. ¡Tomaaaaaaaaa! Pero mi alegría se disipó bien rápido, cuando reparé en que todas las callejuelas que salían de la tal Nord eran exactamente iguales y, la verdad, no tenía ni idea de qué dirección habíamos tomado desde allí. Genial, otra vez a la deriva. Empecé a pasar por sitios por los que me sonaba haber pasado antes (debe ser el síndrome de Estocolmo para los idiotas, o quizá fuera real, no sé), hasta que acabé en una plazuela ínfima, decorada con un cruceiro, que para colmo estaba en obras. Por aquí no paso ni de coña, pensé. Pero otra vez tenía coches detrás. Dios mío, Jack, están por todas partes... Había que avanzar. Lo cierto es que, si bien los pilones alrededor del cruceiro no cedían fácilmente a los deseos de un conductor desesperado, las vayas típicas amarillas de obra sí... con lo que tras un par de maniobras francamente penosas logré escapar de aquel infierno, pero suficientemente curado en salud como para no querer conducir más por aquel lugar. Mejor aparcar (o lo que se pudiera hacer que fuera equivalente) y esperar tranquilamente la muerte. Una de las calles de salida era mínimamente decente, con lo que la única infracción que cometí al aparcar fue la de tapar una salida de garaje... En fin, tampoco me iba a ir yo muy lejos. Este fue el lugar:
Entonces fue cuando recuperé el espíritu Bauer. Es decir, me dediqué a pensar un poco. Veamos, cabe la posibilidad de que a Joan se le ocurra llamar a su propio móvil, siempre y cuando sepa dónde se lo ha dejado. En dicho caso, ahí estaré yo para cogerlo. Pero también podía mirar yo entre sus llamadas a ver si aparecía algo parecido a abuela, abuelos, etc. Es una pena... nada de nada. ¡Ahhhhhh!, claro, la lengua materna de Joan es el catalán... hay que buscar la palabra abuelo en catalán... y va a ser que no tengo ni idea. Pero ahí sí que podía llamar a la UAT y preguntar, así que llamé a Arturo. Me hubiera gustado que contestara, como en la UAT, en plan ¡Almeida! (en su caso, ¡Méndiz!), pero simplemente dijo ¿sí? Y yo: Arturo, ¿como se dice abuelo en catalán? ¿Y abuelos? (no vaya a ser que el plural tenga truco, que nunca se sabe) AVIS... ¡Bingo! Esa palabra sí que la habían visto mis ojitos entre sus contactos. Pero, es extraño: o Joan colecciona abuelos, o sus abuelos coleccionan teléfonos, porque tenía un huevo de AVIS en el móvil. Bien, probaremos con el último al que haya llamado. Dicho y hecho. Me respondió muy amable un señor, en catalán, al que intenté preguntarle si habíamos llevado un espejo hacía muy poco tiempo a su casa, y que si me pasaba con Joan. No debía ser él, porque concluyó con un rotundo debe haberse ud. equivocado.

Recapacité un momento. Joan y Gonzalo deben estar ya nerviosos pensando en dónde narices me había metido (preferí no pensar demasiado en esto). Si empiezo a llamar a todos los contactos de Joan, sean AVIS o no, va a ser necesario explicar la historia del espejo y de la furgo mil veces, hacerme entender y entenderles a ellos, dejar preocupados al menos a la mitad (¿con qué ralea de paranoicos se relaciona mi amigo/nieto/hermano/...?) y quizá dar con una dirección, que probablemente no sepa encontrar. Sin embargo, dado que estoy más o menos cerca (calculo que a menos de 500 m. en alguna dirección), también puedo callejear para hacerme ver, dando vueltas por la zona hasta que Joan y Gonzalo me vean... o el bicharraco este se quede sin gasolina. No, definitivamente esta segunda opción es nefasta: creo que muchísimo antes de dejar la furgo sin gasolina, la dejaría sin parachoques ni guardabarros. Mejor volvamos a los teléfonos... y comencemos por la colección de AVIS de Joan.

¡Aha!, no hay nada como pensar. Porque dentro de dicha colección, enseguida comprobé la existencia de dos registros que comenzaban por AVIS TRS... A ver, a ver, TRS... TeRraSsa... Terrassa...; mi intelecto procesó rápidamente las similitudes léxicortofoneticosemánticas, deduciendo que sí, que existía alguna posibilidad de que dichos números de teléfono correspondieran a los de sus abuelos de Terrassa. Claramente el espíritu de Bauer me poseía en ese momento, a la vista de mi prodigiosa capacidad de deducción. Pero es que había más: uno de los dos registros incluía la información sobre una dirección... Por tanto, no hacía falta pedir ayuda al equipo táctico (o unidad de campo, o sea, Joan y Gonzalo), si no que yo solito podía ir y rescatarlos a todos, como Jack. Pero no, una vez más pensar me salvó del desastre... pensar que podía acabar en Tarragona si volvía a intentarlo.

Así que, no sin la emoción de quien inicia una misión de asalto, llamé al primero de los dos números AVIS TRS (¿por qué al primero? Ok, Jack a veces también tiene que escoger sin datos y, por tanto, sin razón aparente... es la soledad del héroe, o como se quiera decir). Con la mano temblorosa, escuché varios tonos, hasta que contestó una voz familiar: era Joan.

Epílogo: la verdad es que no estaban muy contentos de que les hubiera salvado la vida... pero tampoco muy enfadados de que hubiera desaparecido sin dejar rastro. Creo que se conformaban con volver a ver la furgo sana y salva. De hecho, Joan no me indicó cómo llegar a casa de sus abuelos, sino que me dijo que me quedara quieto donde estaba, que ellos vendrían a mi encuentro andando. No sé, me pareció percibir un ligero matiz de desconfianza en su voz. Pero bueno, ya lo dije antes... es la soledad del héroe... Por otro lado, más tarde intenté situar con la ayuda de S. Google el sitio por el que había estado callejeando... aquí os lo dejo:


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